Desde el pasado mes de marzo la forma en que nuestros hijos están recibiendo su formación ha cambiado radicalmente. ¡Hemos entrado en el siglo XXI a la fuerza! Nos estamos dando cuenta de las carencias y virtudes de nuestro sistema educativo y, poco a poco, las familias y los docentes se han ido adaptando a la nueva situación como han podido.

Nuestro cole ha estado en la vanguardia de esa innovación educativa y ha hecho un esfuerzo notorio para continuar en contacto con los alumnos desde el primer día de reclusión. Y la verdad es que las familias habéis respondido de forma admirable.

Desde el cole se han proporcionado todos los recursos y la ayuda posibles, y aún seguimos en ello. Desde vuestras casas, todos apoyáis a los maestros de vuestros hijos e hijas y colaboráis con entrega de tareas, establecimiento de nuevas rutinas y mucho más, a la vez que lo compagináis con vuestros propios empleos.

Hemos reaccionado bien a la sorpresa, sí, y debemos estar satisfechos por ello. Pero esta situación debe propiciar también una reflexión en toda la Comunidad Educativa sobre la versatilidad del sistema y sobre quiénes son en verdad los agentes del cambio.

¿Podríamos haber estado mejor preparados? ¿Estamos fomentando en nuestros hijos e hijas, alumnos y alumnas, una autonomía adecuada a los retos que se les presentan y que son muy diferentes de los que teníamos nosotros a su edad? ¿Nos estamos dando cuenta, siquiera, de cuáles son esas diferencias fundamentales? Los “nativos digitales” solo lo son porque han nacido en un mundo lleno de ordenadores, pero no porque los sepan utilizar de forma instintiva.

Somos los maestros y las familias quienes tienen que tender esos puentes para que los niños y niñas sepan desenvolverse en el mundo que les espera.

¡Enhorabuena familias y maestros por vuestro trabajo hasta ahora y mucho ánimo para los cambios que deben producirse en el futuro!

Cristina Mariño Arias
Tutora de 3º Primaria